Cartagena fue uno de los principales puertos del Imperio Español en Las Indias, junto con La Habana (Cuba) y San Juan (Puerto Rico). Para defenderla de la invasión de otras naciones y el asedio de los piratas, el antiguo imperio encargó al italiano Bautista Antonelli en 1586 diseñar y construir la fortificación del puerto. La obra, que tardó más de 50 años en ser construida, dejaría a la ciudad con una de las defensas más sólidas de la época en América y con una joya de la ingeniería militar del imperio español en el Nuevo Mundo.

Además de las murallas y el fuerte de San Felipe de Barajas –nombrado en su momento como Castillo de San Lázaro–, la fortificación incluyó un sistema de distribución territorial que cumplía tanto las tareas de facilitar la defensa de la ciudad, como de establecer la división entre los barrios según la clase social de sus habitantes. El barrio de San Pedro, donde residía la nobleza y la clase alta, incluía la catedral de Santo Domingo y numerosos palacios de estilo andaluz; San Diego era el antiguo barrio de los mercaderes y de la pequeña burguesía; y Getsemaní era el lugar de alojamiento de las clases populares.


Port, Fortresses and Group of Monuments, Cartagena

Situated in a bay in the Caribbean Sea, Cartagena has the most extensive fortifications in South America. A system of zones divides the city into three neighbourhoods: San Pedro, with the cathedral and many Andalusian-style palaces; San Diego, where merchants and the middle class lived; and Gethsemani, the ‘popular quarter’.