La convergencia y el mestizaje de las culturas europeas, amerindias y africanas en Barranquilla, permitieron que cada año, en los cuatro días que preceden a la Cuaresma –desde finales del siglo XIX–, el Carnaval se convierta en una fiesta que muestra la riqueza cultural del mestizaje en el Caribe colombiano. Las danzas, las carrozas, las máscaras  y las expresiones artísticas le han dado el reconocimiento de ser la fiesta folclórica más importante del país y ser declarado por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad en 2003.

Más de un millón de personas asiste anualmente a las festividades en la capital del departamento del Atlántico, en donde diferentes personajes como la Marimonda, la Muerte, Drácula y el Diablo bailan, cantan y se burlan de los personajes de la farándula y la política nacional y extranjera al ritmo de la cumbia, los porros y las puyas. La UNESCO añade en su nominación que la creciente comercialización de la fiesta tradicional en Barranquilla amenaza la expresión de las manifestaciones culturales autóctonas y podría desplazar a las clases populares del disfrute del Carnaval.