En uno de los extremos de la Nación, donde la cordillera Oriental de los Andes colombianos se parte en dos y se adentra en Venezuela para buscar el mar Caribe, se ubica el Departamento de Norte de Santander. Éste es un territorio diverso y privilegiado por la naturaleza, que en extensión equivale a un pequeño país como El Salvador.

Por ser su geografía abrupta y de piedemonte, al recorrer las carreteras que comunican los 40 municipios nortesantandereanos entre sí y con el resto del país, se puede vivir en cada recorrido la paulatina y sorprendente variación de los pisos térmicos y de sus paisajes, que abarcan desde los calurosos valles interandinos hasta el intenso frío de los páramos. Esta diversidad topográfica, no obstante, hace que cada una de las seis regiones en que está dividido el territorio nortesantandereano (centro, norte, occidente, oriente, suroriente y suroccidente) guarden una característica común: la riqueza hídrica. Cientos de quebradas y ríos están asociados con la fertilidad de los suelos y la exuberancia de sus selvas y bosques nativos.

Esta generosidad en aguas y paisajes convierten a Norte de Santander en un destino insoslayable para los amantes de la naturaleza y el disfrute de actividades asociadas, como el ecoturismo y los tradicionales “paseos de río” o de pesca recreativa. Norte de Santander ofrece muchos atractivos para quienes decidan visitarlo. Su importancia a lo largo de la historia de Colombia, incluso desde la época de la Colonia y el nacimiento de la República, está plasmada en varios hechos y monumentos históricos que pueden disfrutarse tanto en la propia capital, Cúcuta, como en los municipios de Ocaña y Pamplona, las otras dos ciudades que le siguen en importancia.

Por su ubicación geográfica, Norte de Santander es el primer eslabón para la integración económica de Colombia con Venezuela, dos naciones hermanas que se encuentran en su frontera común para hacer de ésta la más dinámica de Suramérica, en términos de intercambio comercial, social y cultural. Esta condición cosmopolita hace que Cúcuta y su área metropolitana ostenten una de las actividades comerciales más activas y variadas de las capitales colombianas. Como en las vitrinas de los comercios cucuteños, la variopinta muestra de atractivos nortesantandereanos está al alcance de quienes deseen encontrar en un solo territorio tantas oportunidades abiertas a la fascinación y el disfrute.

 

  • Bienvenidos a un territorio de frontera que no conoce límites más que los enmarcados por su geografía y los que le señala el respeto por las libertades de sus hijos.
  • Bienvenidos a un territorio de gente  buena, que cree en la familia, el progreso y en el desarrollo humano.
  • Bienvenidos a un territorio hecho dinamismo y construido de a poco por personas pujantes y emprendedoras.
  • Bienvenidos a un territorio hecho de historia, constructor de patria y de libertad.
  • Bienvenidos a un territorio de personajes emblemáticos, hombre y mujeres de letras, de lucha y de patriotismo, de arte en sus manos y en paz en su accionar.
  • Bienvenidos a un territorio de fiestas, de riquezas cultural, de manifestaciones populares tan coloridas como sus paisajes y tan grandes como sus montañas.
  • Bienvenidos a un territorio de naturaleza imponente, de verdes prados, productos variados y una riqueza singular.
  • Bienvenidos a un territorio diverso, de exquisitos sabores, de casitas coloniales y calles empedradas, que armonizan con espacios modernos y estructuras actuales.
  • BIENVENIDOS A UN TERRITORIO ENIGMÁTICO, ATRACTIVO Y MÁGICO.

Recorrer Norte de Santander implica transitar por las huellas gigantescas de acontecimientos y personajes que lo han hecho memorable y simbólico. Los libros y museos dan cuenta de ello. La memoria histórica de los mas longevos también. Su suelo fue testigo mudo del inicio de la gesta libertadora. Aquí inicio la Gran Colombia y con ella la cristalización de los sueños de independencia.

La arquitectura colonial que en muchos de sus municipios aún se conserva; el armamento, los escritos y las vestiduras emblemáticas, son vestigios de que en esta tierra se ha construido una Colombia de lucha y de leyes, en cabeza de un o de los mayores próceres del continente e hijo ilustre de esta región, el General Francisco de Paula Santander.

Como él son muchos los  nortesantandereanos que en el mundo de las artes, la política, la música, la literatura o el deporte, han hecho, con sus actos y acontecimientos, momentos hechos noticia y noticia hecha recuerdo que enorgullece.

Norte de Santander es un Libro cargado de páginas en las cuales se ha escrito con tinta indeleble la memoria de una raza brava y que canta con el alma “la vida por la gloria y la gloria por la patria”, tal y como lo cita su hermoso himno.


Son 40 municipios los que conforman el territorio nortesantandereano: tan diversos como sus nombres, tan variados como sus climas y tan ricos como sus manifestaciones culturales, que van desde los santos patrones a los que le rinden los atributos, pasando por las ferias y fiestas que celebran en las diferentes épocas del año, hasta llegar a la exquisitez de los platos que preparan y que los hacen tan únicos e irresistibles.

Visitarlos es aventurarse y adentrarse en la multiplicidad de historias cargadas de tradiciones, de mitos y leyendas que encantan y encadenan, al punto de quererse quedar en ellos o, por lo menos, que incitan a volver a estos territorios que siempre tendrán algo más por descubrir.


Una combinación perfecta y de armonía exuberante; un paraíso multicolor donde el azul del cielo se funde con el de las profundas aguas que circundan y atraviesan sus pueblos y montañas. Así es Norte de Santander, una tierra privilegiada y dibujada en una gama de verdes que ni el pintor más experto podría conseguir.  Y es que el departamento en pleno se podría catalogar como toda una obra de arte natural que da lugar y espacio a contrastes como los de sus variados pisos térmicos, o los dados por sus valles y cerros, o los que se presentan entre las apacibles lagunas y los imponentes estoraques.

Esta región presenta la bendición de una vasta fauna y flora que enriquece y engalana paisajísticamente este paraíso terrenal que, por si solo, constantemente se convierte en una invitación a disfrutarlo y descubrirlo.